EL DILUVIO
Bueno aquí estamos otra vez.
Esta vez, después de un super desayuno en el hotel, nos dirigimos
al taller de Jabout para lavar al viejito.
Una vez limpio, el viejito, luce
brillante y orgulloso, listo para una nueva etapa. Hoy tocan 400 kms de
carretera, de Zagora a Tata, aunque no tenemos intención de llegar a ningún
sitio en concreto, pero lo que si queremos es acercarnos al mar lo máximo posible.
Iniciamos el viaje bajo una lluvia incesante, como lo acabamos el día anterior. Por el camino, rios desbordados pero pasamos sin problemas.
Sobre el medio dia, llegamos a Foum-guiz y sorpresa.....el río ha crecido tanto que pasa por encima del puente y la carretera a Tata está cortada. La gente, espera paciente a que baje el agua del rio, colocados en fila.
Nosotros, aprovechamos para comer y en un campo colindante, Lupita, prepara un tajín de huevos con judías que está mmmmm, indescriptible.
Pasan un
par de horas y el río sigue sin bajar y la gente esperando resignada. Trazamos
otra ruta sobre el mapa y le preguntamos a un policía, error!!, (si algo
aprendimos en este viaje es a no preguntar a los policías), intencionadamente o sin
malicia, siempre nos dieron información erronea y este, nos dijo que la
carretera que queríamos hacer, estaba también cortada. A la salida del pueblo,
unos suizos que viajan en camiones 4x4, nos dice que la ruta esta perfecta, así
que adelante por la carretera de montaña que atravesando el Antiatlas y
pasando por Taiuluine, nos llevará a la costa. Las curvas se suceden
interminables y sin ninguna novedad, sobre las ocho de la tarde, encontramos un
camping perfecto en el que pasamos la noche.
A la mañana siguiente, seguimos en ruta, queremos llegar a Trafaute. En la salida del pueblo volvemos a cometer el error de volver a preguntarle a un policía que se haya apostado en un cruce. Pese que a su lado hay un enorme cartel que pone en francés "route barree", el señor nos dice que no hay problema. Cuando llevamos 40 kilómetros de tortuosa carretera de montaña, nos queremos morir, frente a nosotros hayamos un puente que se ha llevado el agua y el desnivel con la carretera es de mas de un metro. Me acuerdo de la tía, la prima y la madre que parió al tipejo aquel con uniforme. Nos habían vuelto a tomar el pelo.
Armados de paciencia y moviendo piedras de un lado a otro, conseguimos con mucha dificultad, hacer un pequeño puente para poder pasar.
Bueno, nosotros pasamos por los pelos gracias al que el viejito está en forma, pero no me gustaría ver a alguien mas que hubieran engañado y tuviesen que retroceder 40 kms de pistas por la gracia de aquel subnormal. A los 10 kms, otro puente roto, pero este ya lo solventamos con menos dificultad.
Llegamos a Trafoute después de comer, y vamos a ver las famosas rocas pintadas y el sombrero de Napoleón. Que pena de valle, con esas rocas tan espectaculares, como consintieron que alguien las pudiera pintar y destrozar de esta manera. Somos testigos de la barbaridad que el ego humano es capaz de hacer a veces, supuestamente, en nombre del arte. Os pongo fotos de las rocas sin pintar y así os ahorro el mal trago.
Aquí la montaña llamada el sombrero de Napoleón.
Después de contemplar el maravilloso paisaje del antiatlas, palizón de carretera hasta la costa, donde llegamos de noche a la altura de Mirlef, cerquita de Sidi-Ifni. Por fin el mar de nuevo!, esta vez, el Atlántico. Dormimos en un tranquilo camping de playa, con la única compañía, de una auto-caravana francesa y el cercano rumor del mar.
Hasta mañana amigos.



Hola, ya los estabamos extrañando !!! que experiencia!!! Sigan Adelante !! Suerte!!1
ResponderEliminarGuapa, ves preparando la mochila para la próxima que vengas.
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