El SEGUNDO DIA. Federación-Gobernador Vilarroso.

Llegamos a Federación y buscamos el hotel que habíamos reservado horas antes por booking. Poco podemos deciros de ese primer contacto con Federación ya que nos cayó la noche pero nos llevamos una buena imagen del lugar. Parecía un pueblo muy turístico como así pudimos comprobar mas tarde. 
El hotel cumplió con creces nuestras expectativas y la pareja que lo regenta eran la mar de atentos y simpáticos, os lo recomiendo si alguna vez visitáis el lugar, Hotel Villa termal. Nos indicaron un lugar donde cenar y allí nos dirigimos. El restaurante "Ciudad Antigua" nos encantó, a la vuelta, repetiríamos cada día. De nuestra primera pernocta en Federación, poco mas que contar, solo que nuestra impresión fue muy buena, una linda ciudad, tranquila y cuidada para el turismo que principalmente acude a ella por sus conocidas termas. A la vuelta, tendríamos la oportunidad de disfrutar de unos días de descanso y relax allí, os lo contaremos mas adelante.
 Al día siguiente nos esperaba otra jornada de viaje, así que, nos fuimos a dormir temprano.
Por la mañana, partimos de Federación, después de disfrutar de el suculento desayuno que nos ofreció Marcelo, el dueño del hotel. Por delante otros 400 kms de etapa, pero como no tenemos prisa, los kilómetros se hacen un verdadero placer, contemplando paisajes, escuchando chamamé en la radio y riéndonos de nuestras anécdotas viajeras.
La primera parada, la hacemos en Yapeyú, pequeño pueblecito costero del río Uruguay y que es la cuna del General San Martín. Visitamos el pueblo, el edificio que guarda su casa natal, la ribera del río y cuando buscamos un sitio para comer, uno de los perros que yace estirado tomando el sol en la plaza, nos acompaña hasta el único restaurante que hay abierto. Allí, atendido por unas lacónicas señoras nativas, nos comemos unas milanesas del tamaño de una sabana.
Monumento a los héroes de Malvinas.


Dentro de este edificio, se encuentra custodiada la pequeña cabaña que fue la vivienda del Gral. San Martín.

Restaurante (milanesa era el único plato de la carta)

Ribera del Uruguay

Nuestro coche, apodado "el Junglito" por su tendencia a tirar por caminos hacia la jungla.

Iglesia de Yapeyú.

Costa del Uruguay.
Y así, despues de comer, reemprendemos el viaje por este maravilloso país. Tras horas de bellos paisajes y visitas algunos santuarios del Gauchito Gil que encontramos en el camino, pidiendo amparo y suerte para nuestra aventura, llegamos al anochecer a Gobernador Vilarroso, donde nos alojamos en unas bonitas cabañas y tomamos un merecido descanso. 
Gauchito Gil, deidad local.
Saludos amigos.......

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